Bertalan Meskó
Futurista médico

El futuro de la salud y de la industria farmacéutica

Los grandes cambios tecnológicos dirigen nuestro futuro. Si nos cogen desprevenidos, tal como lo estamos ahora, cambiarán el sistema médico que conocemos para dejar paso a un sistema puramente tecnológico —basado en servicios sin interacción humana de ningún tipo. Este sistema tan complejo no tendría que ser sustituido. Más bien tendría que ser rediseñado pieza por pieza a conciencia. Si no estamos preparados para el futuro perderemos esta oportunidad que se nos presenta. Pero todavía tenemos tiempo y todavía es posible si se dispone de una guía práctica y comprensible.

El descubrimiento y el entendimiento de las últimas tendencias y tecnologías que darán forma al futuro de la salud nos ayudarán a enfrentarnos a este reto. Algunas de estas tendencias incluyen:

1) Sensores de salud y diagnósticos portátiles

El uso de los smartphones y los dispositivos móviles como biosensores permite a los pacientes medir casi todos los parámetros de la salud, lo que significa que la información de estas variables de salud no solo estará disponible en la torre de marfil de la medicina, sino también en casa. De este modo, los pacientes tendrán una oportunidad para autogestionar mejor su salud. El estilo de vida podría “gamificarse” con estos dispositivos para hacerlo más saludable. Actualmente hay tenedores inteligentes (smartforks) que nos enseñan a comer adecuadamente; pronto podremos medir la cantidad de calorías de nuestros alimentos con Tellspec; podremos medir la saturación de oxígeno, la variabilidad de nuestro pulso; hacernos un electrocardiograma, un electroencefalograma y muchas cosas más.

Los smartphones usados como biosensores y los dispositivos móviles permiten a los pacientes mejorar la gestión de su salud

2) Inteligencia artificial y toma de decisiones

Los mejores profesores del mundo sólo son capaces de recordar unos pocos estudios, cuando en realidad hay más de 23 millones de artículos en la base de datos de PubMed.com. Actualmente es humanamente imposible mantenerse informado de todo. Pero pronto tendremos ayuda. El superordenador de IBM Watson ya se ha probado en varias clínicas en la tarea de tomar decisiones. Mientras el médico habla con el paciente, Watson comprueba los historiales médicos y toda la literatura universal para hacer sugerencias cada vez que el médico hace una llamada final con toda la información requerida disponible.

3) El fin de los experimentos humanos

En la segunda década del siglo XXI estamos aún probando nuevos fármacos y moléculas en pacientes. Algunos de estos pacientes reciben el medicamento que se tiene que probar y otros solo reciben un placebo para ver la diferencia. Varios grupos de investigación trabajan en la creación del primer modelo fisiológico virtual del cuerpo humano. De este modo, miles de moléculas se pueden testar en millones de pacientes modelo para descubrir efectos secundarios o intoxicaciones con un superordenador. El ejemplo más famoso es HumMod.

4) Realidad aumentada

Rafael Grossmann, doctor en medicina, utiliza las Google Glass para retransmitir operaciones a sus estudiantes de medicina, y, así, enseñarles de una forma completamente innovadora. Por otro lado, cuando un paciente entra a consulta y comenta los síntomas que tiene, el médico es capaz de no dejar de mirarle a los ojos cuando habla, y, a la vez, introducir datos sin tener que mirar el monitor. Las gafas Evena permiten que las enfermeras puedan ver el estado de las venas mientras extraen sangre. Las oportunidades son casi infinitas.

5) Las redes sociales y sus efectos

No fue una tecnología única, sino que todas las redes sociales tuvieron un papel muy importante en el inicio del movimiento llamado Empowered Patient (pacientes con poder) o Participatory Healthcare (asistencia médica participativa). Hoy en día, los pacientes tienen acceso a toda la información que antes solo estaba disponible para los profesionales médicos. Además, los pacientes se pueden poner en contacto con otros que tengan problemas similares a los suyos. Smart Patients (pacientes inteligentes) es un ejemplo.

6) Genómica directa al paciente

Con los adelantos que las empresas de genómica han hecho, ahora cualquiera puede tener acceso a la secuenciación de su propio genoma. Si bien el coste de todo este proceso era de más de 3.000 millones de dólares hace más de diez años, hoy en día el precio medio es de entre 1.000 y 2.000 dólares, y con el tiempo la secuencia será más barata que los gastos de envío de la muestra. A pesar de que no podemos tomar muchas decisiones médicas basándonos solo en simples datos, el análisis de nuestro ADN pronto nos dará el poder de tomar mejores decisiones sobre nuestro futuro. Así llegará la era de la medicina personalizada en la que solo tomaremos medicamentos diseñados según el historial de nuestro genoma.

7) Robots quirúrgicos y Androids

Hay alrededor de 1.000 robots quirúrgicos da Vinci en todo el mundo. Escuelas de medicina como la de Washington empezaron a enseñar a los futuros cirujanos las habilidades necesarias para controlar el robot que necesitarán para llevar a cabo las operaciones en lugar de hacerlas manualmente. Estos robots cada vez son más complejos pero, a la vez, más intuitivos. Pronto serán tan precisos que se necesitará que intervenga un robot intermedio en las operaciones para no transmitir las vibraciones del pulso de la mano humana cuando se hacen movimientos de precisión con el láser del robot. Esto podría suceder en regiones donde no hay bastantes médicos para llevar a cabo tareas médicas simples, en las que los médicos controlarían a los robots desde otros continentes. InTouch Health desarrolla robots que se utilizan en telemedicina de agudos que permiten que los médicos estén donde se les necesita, aunque sea virtualmente.

8) Mejora de las características humanas

Si ya somos capaces de curar extremidades perdidas o tejido dañado, solo hay que dar un paso más para mejorar realmente las características y las capacidades humanas. Los dispositivos modernos en forma de prótesis como los Touch Bionics i-limb ultra están cerca de imitar los movimientos de la mano humana. La empresa Ekso Bionics ha enseñado a más de 3.000 pacientes paralizados de cintura hacia abajo cómo aprender a andar de nuevo con exoesqueletos. En un astillero de Corea del Sur algunos trabajadores usan exoesqueletos para trabajar diariamente. ¿Y si pudiéramos saltar, correr más rápido o ser más inteligentes solo porque nos podemos permitir pagar tecnologías que llevaríamos dentro y sobre el cuerpo? Asuntos de este tipo tendrán que ser sometidos a debate público.

¿Y si pudiéramos saltar, correr más rápido o ser más inteligentes solo porque nos podemos permitir pagar tecnologías que llevaríamos dentro y sobre el cuerpo?

9) Nanorobots que viven en nuestra corriente sanguínea

En un futuro lejano, robots a escala nanométrica podrían vivir en nuestra corriente sanguínea y prevenir cualquier enfermedad alertando al paciente cuando una condición médica está a punto de desarrollarse. Podrían interactuar con nuestros órganos, medir cada parámetro de la salud e intervenir cuando fuera necesario. Por otra parte, podría haber muchos cambios en el bioterrorismo y nuestra privacidad podría verse afectada. Habrá que encontrar el equilibrio entre estos temas antes de que esta tecnología esté disponible. Finalmente, las nuevas tecnologías ayudarán a los profesionales médicos a centrarse más en los pacientes como seres humanos en lugar de perder el tiempo en encontrar la información que necesitan. Podrán hacer lo que saben hacer mejor: proporcionar atención médica experta. A su vez, los pacientes tendrán la oportunidad de formar parte de este proceso en primera persona. Pero todo esto pasará solo si estamos preparados.

El futuro de la salud será positivo si nos preparamos para utilizar tecnologías disruptivas en el día a día de la medicina de forma que no solo mantengamos el espíritu humano, sino que también lo mejoremos.

* Bertalan Meskó, doctor en Genómica, es un futurista médico que ha hecho más de 500 presentaciones en instituciones como las universidades de Yale, Stanford y Harvard, la sede de la Organización Mundial de la Salud y la Singularity University (California). Es el creador de Medicalfuturist.com, un web que ofrece noticias diarias sobre el futuro de la medicina, y de Webicina.com, el primer servicio que reúne recursos de las redes sociales relacionados con la medicina y la salud tanto para pacientes como para profesionales médicos. Es el autor de los libros My Health: Upgraded y The Guide to the Future of Medicine, y del manual Social Media in Clinical Practice. También es el creador del blog médico Scienceroll.com, y el creador y profesor del curso universitario Social Media in Medicine.